Cuanta razón tiene el maestro José Esteve, en verdad es increíble su experiencia porque pareciera que su aventura es la de todos los maestros, de hecho, esta lectura me llevo a recordar con nitidez, mis inicios en la docencia, recuerdos que se han ido difuminando poco a poco, sin que logre atinar el porque, sobre todo porque se trata de recuerdos muy gratos, muy satisfactorios. Aún a la fecha, me causa cierta hilaridad el acordarme de mi temor a la ignorancia frente a mi grupo, un miedo permanente de que a la mitad de la clase, algún alumno (ó alumna) me fuera a preguntar algo que no estuviera en mis conocimientos, alguna duda para la que no tuviera una respuesta concreta, verás, oportuna y congruente; incluso por ello, los 50 minutos de clase se me hacían eternos.
Que tiempos aquellos, y digo que me es grato recordarlos, porque después de tanto tiempo, siento que lo he superado, ya que por un lado he aceptado que no lo se todo y que tampoco tengo por que aparentarlo y esto me quita una gran carga, y por otra parte, al elaborar con tiempo las planeaciones de mis actividades frente a grupo, me permite tener un mejor control del tiempo.
De igual manera, el conocer algunas estrategias de enseñanza, me permite contar con la confianza suficiente como para tener clases dinámicas, así que estos temores a los que aludo quedaron atrás y ahora realmente disfruto al máximo el tiempo de la clase.
Actualmente me gusta cambiar los ejercicios, intento siempre buscar nuevas prácticas que me permitan hacer las clases más divertidas tanto para los alumnos como para mi, en este sentido, coincido con mis compañeros en cuanto a que uno de los principales problemas de nuestros inicios en la enseñanza, es el hecho de que no somos docentes de carrera, por eso me sumo a lo que menciona el maestro Esteve, cuando afirma que aprendimos por ensayo y error, tratando de imitar al que consideramos nuestro mejor maestro, sin darnos cuenta, de que teníamos que ir formando nuestra propia identidad.
Lo anterior me lleva a calcular y a reflexionar, sobre cuantos alumnos habremos influido en esta etapa de aprender a ser maestro, a cuantos habremos marcado para bien y a cuantos de manera negativa en esta etapa de su vida, pues ya lo dice la vox populi, los doctores entierran sus errores pero lo maestros no.
Esta responsabilidad, me hace – al igual que a mis compañeros - tener la necesidad de capacitarme constantemente y en todas las áreas posibles, principalmente en lo que se refiere a la pedagogía, porque se trata de un instrumento indispensable para mejorar nuestra practica educativa.
Así mismo, también comparto con mis compañeros, la preocupación por la ineficiencia de algunas autoridades y por la actitud negativa de algunos profesores que están en contra de cualquier cambio, por muy bueno que éste sea, sin embargo sé que se trata de cuestiones que no deben detenernos, al contrario, estoy convencido de que al ver que nos estamos superando y una vez que lo de la reforma comience a dar frutos, los mismos alumnos coadyuvarán al cambio para forzar a esos maestros a actualizarse, al menos eso espero porque sería lo ideal.
Otra de mis preocupaciones actuales, no es tanto el que nuestros alumnos no lleguen con el mismo nivel de preparación, pues creo que con un buen examen de diagnóstico, acompañado de un curso de nivelación, se podrían subsanar las deficiencias en este rubro, alcanzando buenos resultados; Lo que realmente me preocupa es la falta de motivación por el estudio ante la falta de empleos en nuestra entidad, así como la necesidad de trabajar para contribuir al apoyo económico de la familia, sobre en este tiempo de crisis.
No obstante, no debemos ser pesimistas con el tema, también debemos de hablar del lado positivo, porque al igual que mis compañeros del grupo 56 me llena de satisfacción ver a mis alumnos realizados e integrados a la vida productiva del país, es por eso que me llena de orgullo el saber que cuento con compañeros preocupados, ocupados y dedicados al arte de la enseñanza, porque la educación es - sin duda – el futuro de cualquier nación, en mayor medida de una nación como México, que hoy más que nunca requiere de maestros capaces de adaptarse a los vertiginosos cambios que vive nuestro País. Pongo a su disposición este trabajo esperando recibir comentarios que me permitan seguir mejorando
Que tiempos aquellos, y digo que me es grato recordarlos, porque después de tanto tiempo, siento que lo he superado, ya que por un lado he aceptado que no lo se todo y que tampoco tengo por que aparentarlo y esto me quita una gran carga, y por otra parte, al elaborar con tiempo las planeaciones de mis actividades frente a grupo, me permite tener un mejor control del tiempo.
De igual manera, el conocer algunas estrategias de enseñanza, me permite contar con la confianza suficiente como para tener clases dinámicas, así que estos temores a los que aludo quedaron atrás y ahora realmente disfruto al máximo el tiempo de la clase.
Actualmente me gusta cambiar los ejercicios, intento siempre buscar nuevas prácticas que me permitan hacer las clases más divertidas tanto para los alumnos como para mi, en este sentido, coincido con mis compañeros en cuanto a que uno de los principales problemas de nuestros inicios en la enseñanza, es el hecho de que no somos docentes de carrera, por eso me sumo a lo que menciona el maestro Esteve, cuando afirma que aprendimos por ensayo y error, tratando de imitar al que consideramos nuestro mejor maestro, sin darnos cuenta, de que teníamos que ir formando nuestra propia identidad.
Lo anterior me lleva a calcular y a reflexionar, sobre cuantos alumnos habremos influido en esta etapa de aprender a ser maestro, a cuantos habremos marcado para bien y a cuantos de manera negativa en esta etapa de su vida, pues ya lo dice la vox populi, los doctores entierran sus errores pero lo maestros no.
Esta responsabilidad, me hace – al igual que a mis compañeros - tener la necesidad de capacitarme constantemente y en todas las áreas posibles, principalmente en lo que se refiere a la pedagogía, porque se trata de un instrumento indispensable para mejorar nuestra practica educativa.
Así mismo, también comparto con mis compañeros, la preocupación por la ineficiencia de algunas autoridades y por la actitud negativa de algunos profesores que están en contra de cualquier cambio, por muy bueno que éste sea, sin embargo sé que se trata de cuestiones que no deben detenernos, al contrario, estoy convencido de que al ver que nos estamos superando y una vez que lo de la reforma comience a dar frutos, los mismos alumnos coadyuvarán al cambio para forzar a esos maestros a actualizarse, al menos eso espero porque sería lo ideal.
Otra de mis preocupaciones actuales, no es tanto el que nuestros alumnos no lleguen con el mismo nivel de preparación, pues creo que con un buen examen de diagnóstico, acompañado de un curso de nivelación, se podrían subsanar las deficiencias en este rubro, alcanzando buenos resultados; Lo que realmente me preocupa es la falta de motivación por el estudio ante la falta de empleos en nuestra entidad, así como la necesidad de trabajar para contribuir al apoyo económico de la familia, sobre en este tiempo de crisis.
No obstante, no debemos ser pesimistas con el tema, también debemos de hablar del lado positivo, porque al igual que mis compañeros del grupo 56 me llena de satisfacción ver a mis alumnos realizados e integrados a la vida productiva del país, es por eso que me llena de orgullo el saber que cuento con compañeros preocupados, ocupados y dedicados al arte de la enseñanza, porque la educación es - sin duda – el futuro de cualquier nación, en mayor medida de una nación como México, que hoy más que nunca requiere de maestros capaces de adaptarse a los vertiginosos cambios que vive nuestro País. Pongo a su disposición este trabajo esperando recibir comentarios que me permitan seguir mejorando

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